Desviaciones de tono en artículos infantiles y escolares: ¿Cuándo reestandarizar el masterbatch?
En la industria de artículos infantiles y escolares —como envases para alimentos de bebé, juguetes y artículos de papelería— el color es mucho más que un atributo estético. Es un elemento que influye en la identidad de marca, la percepción de calidad y la aceptación del producto. Para los transformadores de resinas como PP, PEAD y PEBD mediante procesos de inyección, extrusión o soplo, mantener la uniformidad del color entre lotes representa un desafío constante.
Las variaciones en las materias primas, cambios de proveedor, modificaciones en el proceso de transformación o el “desgaste natural del estándar” pueden generar desviaciones de tono y, en consecuencia, rechazos del producto. En estos casos, una reestandarización oportuna del masterbatch permite mantener la consistencia del color sin comprometer su desempeño.
¿Cuándo es necesario reestandarizar el masterbatch?
La revisión del estándar debe considerarse cuando existan condiciones que puedan afectar su confiabilidad, mediante un trabajo coordinado entre el transformador y el fabricante de masterbatch. Entre las causas más comunes se encuentran:
- Variaciones de tono o diferencias de color entre lotes consecutivos.
- Cambios en proveedores de resinas, pigmentos o aditivos que modifiquen el comportamiento colorístico.
- Agotamiento del estándar utilizado (retén del lote).
- Nuevos requerimientos del transformador o ajustes en las tolerancias de color (ΔE).
Se debe considerar que cualquier requerimiento de modificación en la formulación del masterbatch, ya sea por sustitución de materias primas, ajustes en el proceso o mejoras orientadas a optimizar su desempeño o costo, deberán gestionarse como un nuevo desarrollo de color. En cambio, la reestandarización consiste en seleccionar un nuevo estándar a partir de un lote representativo y apto para los controles de calidad.
Para ello, es indispensable verificar que el lote:
- Mantenga la formulación original.
- Disponga de material suficiente para realizar, como mínimo, 10 controles de calidad (preferentemente un retén equivalente a un recipiente de 1 litro).
- Se encuentre libre de contaminación.
- No presente antecedentes de reclamaciones o inconformidades.
- No contenga materias primas descontinuadas.
Posteriormente, el lote de masterbatch seleccionado se valida contra el estándar vigente mediante la verificación del tamaño del pellet, atributos físicos y lecturas espectrofotométricas con un rango de aceptación ΔE ≤ 0.5. Cuando sea necesario, el transformador y el fabricante de masterbatch deberán homologar sus métodos y equipos de medición para correlacionar los resultados, establecer tolerancias y criterios de aceptación comunes que garanticen la consistencia en los controles de calidad.
Documentación y seguimiento
Una vez validado el nuevo estándar, deberán actualizarse las especificaciones técnicas, fichas de color, certificados de calidad y registros asociados, asegurando una correcta identificación y trazabilidad. Asimismo, se recomienda dar seguimiento a los primeros lotes del masterbatch fabricado vs el nuevo estándar para confirmar tonos y misma tendencia del color.
Conclusión
Esta experiencia confirma una realidad de la transformación del plástico: el estándar de calidad de un masterbatch NO es un elemento estático, ya que puede verse influenciado por cambios en la cadena de suministro y condiciones propias del proceso productivo. Estos factores pueden generar ajustes operativos e incumplimientos con los requerimientos del cliente final. Implementar un proceso de reestandarización basado en mediciones objetivas mediante espectrofotometría, criterios de aceptación definidos y una validación conjunta entre el fabricante de masterbatch y el transformador permite mantener la estabilidad y consistencia del color requerida por las marcas del sector infantil y escolar.
Referencias:
- Expertos de Colorbatch
Otros Artículos de Nuestro Blog











